Chiste: El Alcalde y el Loro

Natoriki westiora shiroo. Bawa ina inii kinkin joi onan, jatibiboki shiroi, apoboki itanribi hermanoki kikin winotaitian, kikin rabimamis.

Grabado: 02 diciembre, 2015

Entrevistador: Gabriel Sinuiri
Entrevistado: Emilio Sinuiri (derecha de la imagen)

Un día un alcalde llegó a una comunidad, estando ahí encontró a un loro hablador. Encantado, el alcalde trajo a la ciudad al loro hablador, ya estando en la casa le compró su jaula, y lo acomodó. Días después, justo cuando el alcalde volvía de su trabajo, el loro hablador le dijo: Alcalde ladrón! Alcalde ladrón!

Molesto ante este hecho, el alcalde llevó al loro hablador para castigarlo y lo metió a la refrigeradora por una una hora, después el alcalde volvió para ver si el loro ya se había muerto, cuando abrió la puerta de la refrigeradora, vio que el loro se encontraba a full ejercicio, se encontraba calentándose para el frío.

Viendo que no moría rápido, el alcalde lo sacó de la refrigeradora y le llevó a la chimenea para quemar sus alas y sus plumas; luego el alcalde dejó a su suerte al loro hablador en una calle desconocida. Entonces el loro hablador, caminaba por las calles y escuchó el canto de unos hermanos en una iglesia, cantando sobre la venida del Señor Jesucristo!

Entonces el loro voló, para escuchar mejor los cantos, ya estando arriba, volvieron a cantar los hermanos diciendo:

– Dame fuego señor!
– Dame fuego señor!
– Dame fuego señor!

Entonces el loro hablador, agarró fuego! y lanzó el fuego a la iglesia. Y como la iglesia era construida de hojas de irapay, comenzó a incendiarse. Viendo esto los hermanos se asustaron mucho, y volvieron a cantar:

– Era broma señor!
– Era broma señor!
– Era broma señor!

Entonces los hermanos oraron alzando la vista al cielo; en eso el loro hablador voló hasta la iglesia. Viendo que alguien venía en dirección hacia ellos, los hermanos gritaron, que están viendo al primer ángel del señor:

– Ahí viene el ángel del señor!
– Ahí viene el ángel del señor!

Cuando el loro se posó en una rama un “hermano” se acercó y le preguntó: Angel! Angel! Dinos cuál es pecado que siempre cometemos? Dinos qué hacemos para librarnos del mal? Entonces el loro hablador (el ángel del señor) dijo:

– El pecado de ustedes hermanos son sus pelos!

Entonces escuchando esto, “los hermanos”, tanto varones y mujeres se fueron a cortar sus pelos.

Al día siguiente, el loro vio que todos los hermanos se habían quedado todos calvos, igual que él. Al ver eso el loro grité: Se parecen a mi! Se parecen a mi!

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